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CELEBRADO EL DÍA DE LA CULTURA CUBANA EN BARCELONA

CELEBRADO EL DÍA DE LA CULTURA CUBANA EN BARCELONA

La Pedrada.
26/10/2003

Con una gran concurrencia y representatividad de artistas cubanos residentes en Cataluña se desarrolló este pasado sábado 25 de octubre el día de la cultura cubana en la ciudad de Barcelona.
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El acto, organizado por el Consulado General de Cuba en dicha ciudad, contó con al presencia además de amigos de entidades catalanas de solidaridad con Cuba como la Plataforma Defensem Cuba, casales de Amistad con Cuba y hermanos de otros países.

Fueron los versos de nuestro poeta nacional Nicolás Guillén, “Tengo lo que tenía que tener”, en la voz del más alto dignatario de la República de Cuba en la región, Luis Quirantes, seguidos de nuestro Himno Nacional, quienes dieron comienzo a dicho evento.

En sus palabras sobre la cultura cubana, el Cónsul General nos recordaba que “Bayamo se convierte en el primer territorio libre de Cuba” y que con la liberación de la misma fue cuando “el pueblo entonó por primera vez las notas de nuestro Himno Nacional: La Bayamesa, el que durante 135 años ha acompañado nuestras luchas por la defensa de la Patria”.

Habría que recordar que la misma fiesta por la cultura cubana se celebró el 20 de octubre en todo el territorio de Cuba, conmemorándose así, como destacaba antes Luis Quirantes, el 135 aniversario de la primera interpretación del Himno Nacional. Canto con el cual se hacía un llamado a todos los cubanos, hombres y mujeres, a luchar por su libertad y la recuperación de su dignidad con la independencia. Hasta el día de hoy ese canto ha inspirado a toda una nación que se resiste a doblegarse ante cualquier intento de agresión porque sabe que en ello le va toda una historia lograda a fuerza de un alto precio pagado en sangre, evidentemente me refiero a las vidas humanas de los millones de cubanos que han caído desde entonces. Pero también es cierto que esta libertad y dignidad logradas no sólo han sido obra de cantos de guerra y cargas al machete.

El máximo líder de aquella misma revolución por la independencia de Cuba en el siglo XIX, José Martí, nos enseñaba que “ser cultos es el único modo de ser libres, porque sólo un pueblo enriquecido espiritualmente es conciente de su dignidad y puede ser dueño de su propio destino...” y ese pensamiento trasciende la lucha armada. Martí ya nos orientaba hacia una conquista sin precedentes para el pueblo cubano, que sólo ha venido a dar lo mejor de sí con el Triunfo de la Revolución cubana guiada por Fidel, quien comprendió perfectamente a nuestro apóstol mucho antes de que iniciara la lucha con el asalto al cuartel Moncada. El desarrollo mismo y la prosperidad de un país desligados de su propia identidad cultural, “aturdirán con el bullicio de una prosperidad siempre incompleta la aflicción irremediable del alma...”, como dijera también Martí. Sacrificar de esta manera la Cultura de cualquier país del mundo en pro de una sociedad de bienestar donde el culto a lo material usurpe el recinto de la espiritualidad, sería renunciar a ser hombres y mujeres de coherencia y densidad espiritual, de pensamientos, arte y criterios propios, sería faltar a la memoria y renunciar a la esencia del ser, que es en principio y fin, lo que nos da el sentido de existir, lo que distingue a un ente vivo de uno muerto. Y es este concepto martiano el que reaparece en Fidel cuando en medio de la más dura guerra económica, estando en juego la supervivencia misma del país, declara que "la cultura es lo primero que hay que salvar". El ejemplo vivo de ello es que aun después de 44 años, desde 1959, en Cuba se viven procesos y cambios continuos para el perfeccionamiento de una gran obra que todavía no ha acabado, volcada en lo que se ha dado en llamar “la batalla de ideas”. Como diría nuestro ministro de cultura Abel Prieto, “hoy en Cuba se vive una verdadera revolución cultural” que hemos ido salvando “a pesar de la gravísima escasez de recursos” pero que “cuenta con un público exigente y conocedor que la sigue, en todas sus manifestaciones, tanto en las llamadas ‘populares’ como las ‘de minorías’, y se extiende su prestigio internacional”. Tanto en los unos como en los otros, desde perspectivas muy diversas, se patentiza lo cubano y la memoria histórica de lo mejor de nuestro pensamiento en la búsqueda de nuestra identidad cultural, producto de la necesidad misma generada por la crisis de una década como la de los noventa, marcada por recrudecimiento de un bloqueo económico de EEUU hacia la Isla que entre otras cosas buscaba y busca desarticular todos los valores ético-culturales de nuestra sociedad. Ha sido bajo este prisma con el que los intelectuales de nuestro país han ido articulando, “en las revistas culturales, en el debate, en el intercambio de criterios que estas publicaciones han propiciado” -señala también Abel Prieto- “un pensamiento social y cultural muy revolucionario: un cuerpo de ideas que resiste la ofensiva del discurso ‘globalizador’ de derechas, y contraataca, y puede ser muy provechoso para el conjunto del pensamiento político cubano, y para las búsquedas y tanteos de la izquierda en otras partes del mundo.” En este sentido Cuba también es un referente en momentos en que asistimos, dentro del marco que comprende el fenómeno de la Globalización, a la implantación de una monocultura en el mundo por parte de la potencia armamentística más bestia del globo. Por supuesto que no me refiero a la cultura norteamericana, quiero decir, a la que le han dado forma figuras como la de Walt Whitman, William Faulkner, Bod Dylan, Woody Allen, etc... por citar algunos, porque incluso esta corre el mismo riesgo de desaparecer y de ser devorada por aquella otra de los finales hollywoodenses, de los Rambo, los Stallone, Disneylandia y toda la superchería yanqui de los McDonals; la comida basura y la sociedad del consumo por el consumo hasta terminar por consumirnos, literalmente, en vasos de Coca Cola, con pajita incluida y en material desechable.

Han sido artistas e intelectuales de las magnitudes comprendidas en la definición hecha por Abel Prieto a quienes ha recordado durante toda su intervención el cónsul general Luis Quirantes. Nombres como los de Cirilo Villaverde, Lecuona, Rita Montaner, Carlos Manuel, Amélia Peláez, Carreras, Portocarrero, Lam, Abela, Fabelo, Zaida, Cucho Valdés, José Luis Cortés, Cesar López, Miguel Angá, Dulce Mª Loynaz, Alejo Carpentier, “que está considerado uno de los grandes escritores del siglo XX, el primer escritor latinoamericano que abrió una vía literaria imaginativa y fantástica pero basado en la realidad americana, su historia y mitos”. Todos ellos verdaderos exponentes de la cultura de nuestro país. “...¿Puede ser olvidado Leo Brauwer, o los enormes del cine cubano: Santiago Álvarez, Gutiérrez Alea...?” –preguntaba a su vez Luis Quirantes en su intervención. Evidentemente que no, ni ellos ni tampoco todos aquellos que no se mencionaron, porque en dos horas y 45 minutos sería una lista de nombres imposible de reproducir, pero que cada cubano recuerda perfectamente.

Tampoco estuvo ausente la plástica como obras de Alejandro Domenech y Homero. Además, vale destacar ciertamente, las interpretaciones en el Casal d’Asociacions Junvenils de Barcelona, -recinto de la celebración-, de exponentes de nuestra música de la talla del primer violín de Cuba, el maestro Evelio Tieles, el compositor José Antonio de Quesada, así como jóvenes figuras representativas del más actual sonido trovadoresco, en las cuerdas de Carlos Lage y Karel García, “siempre subrayando los 25 años de luz de la Nueva Trova Cubana, de la que nada podemos decir si no decimos Silvio y Pablo”, al decir del Cónsul General. Ambos cantautores, junto a otros cantantes y músicos (quienes dejaron bien claro que ningún percance, imprevisto o eventualidad "trabará" la trova cubana), además de interpretar temas propios, quisieron rendir un pequeño homenaje a esa figura del son montuno que fue el distinguido “Guajiro Natural” señor Polo Montañés.

No se puede dejar de decir que si alguna pincelada ha matizado este encuentro con la Cultura cubana, por parte de sus organizadores, en este caso el Consulado General de Cuba en Barcelona y sus dignatarios diplomáticos, ha sido el anhelo de reunir a aquellos artistas y escritores que a pesar de estar lejos de su patria, hacen cultura cubana de una manera que le honra y dignifica, y de esta manera reconocer la labor de cada uno de nosotros. Si alguna pretensión: la de hacer de este el primero de futuros encuentros culturales. De ahí que, evidentemente, no faltó la “felicitación y el reconocimiento a todos los artistas, escritores, periodistas, científicos, profesores, maestros, artesanos y a todos los cubanos, allí donde estén, que dedican su talento y sus mayores esfuerzos en la comprensión y el compromiso de que La Cultura es la espada y el escudo de la Nación Cubana.”

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